viernes, 21 de mayo de 2010

ANXIÉTAS -Ansiedad-




A veces es inconsciente, a veces donde nadie sabe nada de él, en momentos simples, partiendo de la impotencia, como quien se deja venir en caída libre sobre el abismo, como quien se pierde en el fondo de una botella; en un momento de transformación, escondiéndose del lado oscuro de la luna, justo cuando las uñas se convierten en su peor enemigo, no dejando de morderlas hasta que el carmesí de su sangre asoma delineando el lecho ungueal, devolviéndole entonces el dolor su realidad.

¿Por qué en ocasiones necesitamos sufrir para aceptar la realidad, para entender que hay cosas que no podemos cambiar?.

La flecha que atraviesa sus pensamientos nunca regresa vacía, consume parte de sus sueños y deja una pesada bruma distorsionadora del espacio entre sus corneas y el surco calcarino; otorgando libertad a una gama de espectros que difunden de su interior, dando vida a una realidad tan irreal como su vida misma, diseñada y creada para entender la situación.

El estado que puede generar una sobrecarga adrenalisante de estrés es capaz de hacer esto. La pelea la gana, en todo caso, quien sabiamente decide no luchar, dejando disipar el furor de los conflictos en su mente, no interviniendo en ningún momento, teniendo claro que la vida subsiste por el equilibrio entre las fuerzas y que en ocasiones tratar de resolverlo todo no hace más que romper ese equilibrio…

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